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jueves, 4 de marzo de 2010

Década menos

Comenzamos hace poquito un proyecto en el que nuestro principal objetivo es hablar y comentar cosas sobre arte, audiovisuales, literatura, etc., que, a poder ser, tenga menos de 10 años (por el rollo ese de que nos estamos perdiendo el 'ahora' por estudiar a fondo el 'ayer' cuando el ayer ya está más que masticado y el 'ahora' ruge y bulle y explota constantemente... Aunque no descartamos hablar de cosas que tengan más de una década, evidentemente, más aún si tienen una relevancia innegable).

Espero que disfruten de este sitio tanto como yo disfruto con él;

DÉCADA MENOS.

viernes, 31 de julio de 2009


Farabeuf; uno de los libros más extraños, fascinantes, laberínticos y embaucadores que he leído hasta ahora: una auténtica locura, un un viaje a la peor de las pesadillas, un viaje eterno hasta lo más profundo de los infiernos, donde Satán no sería más que una marioneta a las órdenes de Elizondo.

No sé si recomendar su lectura, no sé si criticarla, no sé si tomarla en serio, tomarla en broma (irónica)... Pero una cosa es segura; el dominio del lenguaje escrito es algo invocado, desde las entrañas, en esta novela llena de caminos, narradores, personajes y argumento absolutamente inescrutables.

O no.

viernes, 12 de junio de 2009

Veinticuatro horas en la vida de una mujer

Bajo este título sobrevive una novela tensa, dramática, viva, perenne, sublime, brutal... No encuentro adjetivos elocuentes ni grandilocuentes para definir esta novela corta escrita por Stefan Zweig. El lenguaje que utiliza no es que sea para nada algo especial ni innovador como pudiera ser el utilizado o "inventado" por otros autores contemporáneos, pero es directo, no sobra ni una palabra, ni una coma, ni un personaje, ni una frase.... Hacía mucho tiempo que un libro no me enganchaba de la manera que me ha enganchado esta novelita corta (si no recuerdo mal, desde El corazón de las tinieblas hará lo menos 12 años), fascinándome y obsesionándome sin poder dejar de leer.

Zweig fue un escritor austríaco que saboreó la fama y el éxito con sus trabajos literarios, sobre todo en la década de 1930 a 1940, pero por alguna extraña razón, por alguna inquina y oculta maldición, desde su muerte sus obras fueron perdiendo valor y presencia, cosa que me sorprende porque es verdaderamente delicioso leer algún trabajo de este hombre; ahonda en los personajes hasta desmenuzarlos y convertirlos en seres humanos adelantados a su tiempo y a sus costumbres, los define lentamente y de manera casi fútil, como si apenas nos diéramos cuenta de lo que leemos y lo que "no leemos", en definitiva, realizando una construcción de personajes asombrosa y plena, llena de vida y de sentimientos, de contundente raciocinio y sutil lucidez. Recomiendo fervorosamente esta novela y sin duda alguna cualquiera de las obras de este magnífico escritor austríaco.

Como curiosidad, recordar que existen dos versiones cinematográficas de dicha novela; una protagonizada por la bellísima Ingrid Bergman y la otra, muchísimo más reciente, protagonizada por Agnès Jaoui.

Antes de publicar este post, he indagado un poquitín sobre este autor que desconocía por completo (y por desgracia) pero del cual ya había visto una adaptación en cine de una novela suya; Carta de una desconocida. La novela debe ser la hostia, porque el argumento mola y porque este tío construye unos personajes acojonantes (sobre todo desde el punto de vista psicológico), pero la peli no es muy recomendable... Allá ustedes. Me refiero a la adaptación china, porque acabo de descubrir que existe una versión anterior que no tiene mala pinta.

martes, 9 de septiembre de 2008

Hoda Korosu (o cómo matar a alguien con un vaso de cartón duro del macdonals)

Hoda Korosu es un arte marcial "especializado" en usar objetos cotidianos para matar o lesionar al enemigo (basta con un vaso de papel o un folio DIN-A4 para cortarle el cuello a un tipo malo malísimo). Ésta es la práctica desarrollada a lo largo de muchos años por Nicholai Hel, el protagonista de una novela que, personalmente, me gustó muchísimo. Es cierto que la leí hace unos 10 ó 12 años, pero tengo tan buen recuerdo de ella, que estoy seguro de volver a leerla y disfrutar de la misma manera. O... Todo lo contrario...

Me es inevitable recordar esa lista famosa que sacó hace poco el suplemento de El País, "Cien escritores en español eligen los 100 libros que cambiaron su vida", dejando a un lado el canon literario, la calidad literaria ni lo que las críticas pudieron decir sobre ellos, ni blablablaaaa. El mismísimo Gamoneda podría haber elegido la novela Paradise Alley y no tener que soportar la crítica de ningún erudito sabelotodo ni las mofas del mismísimo lector mal-herido.

Pues bien. Para mí, Shibumi, sería uno de esos libros que entraría de cabeza en mi lista. Lo he buscado mucho, muchísimo... Por muchas librerías, muchísimas... Y sólo cuando llegó el apogeo y la locura de internet, pude encontrarlo en algún rincón internáutico, pero me he negado a comprarlo vía mail. Aunque pienso que en realidad tengo miedo de afrontar el hecho de leerlo nuevamente y repudiarlo. Quiero seguir pensando lo mucho que me gustó y no saber si es bueno, malo, penoso, best-seller, etc., etc., etc... Pero por otra parte estoy deseando volver a leerlo, eso sí, con la esperanza de que llegue a mis manos físicamente sin haberlo comprado, de cruzarme con un ejemplar sin saber muy bien cómo ni por qué, y no tener que encargarlo a través de este medio cibernético... Manías de uno... Búsqueda de la magia para otros...

La cuestión es que yo me he puesto a escribir sobre esta novela (también) por el autor. Durante muchos años se escondía bajo el seudónimo de Trevanian (su nombre era Rodney Whitaker, como el músico, sí), pero desde su muerte (supongo yo desde la suposición más ingenua), se ha dado a conocer la identidad de un escritor, sin duda alguna, enigmático. Poco se sabe de él, más que participó en la Guerra de Corea y que fue profesor de cine en alguna de las dos mil millones de universidades que hay en USA.

Rechazó cualquier posibilidad de conceder alguna entevista, repudió la fama (y a la gente en general), y se aisló una temporada en el País Vasco francés, de hecho, gran parte de la novela Shibumi transcurre en esta zona geográfica.

A pesar de estar escrita en los años 70 (finales), tengo la sensación de haber flipado bastante con el tema de ETA en dicha novela, es decir, la manera que tiene el autor de retratarlo en la obra es como si realmente lo hubiera escrito ayer. O mañana.

En fin. Me habría gustado ver una adaptación cinematográfica, pero creo que el Señor Trevanian salió bastante cabreado con la única adaptación que hicieron de una de sus obras... Jijiji... Dijo que era una adaptación insulsa y que le ofendieron terriblemente. ¡Pero seguro que se llevó sus buenas perras!

Aysss... Salud, compañeros. Una vez más, ahí les dejo ventanas abiertas.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Batman visto por un psiquiatra y derrotado por Basquiat (la película, claro)

En este artículo iba a escribir sobre ese librito que llegó a mis manos hace años pero que no he leído hasta hace unos días. Se trata de un estudio psiquiátrico íntegro sobre ese súper héroe que está tan de moda estos días. Sí. Batman.

Y el libro es este que os dejo aquí. Está bien... Es curioso y muy, muy, muy elaborado. Una pequeña delicia orgiástico para el buen amante de cómics o mitómano del hombre-murciélago.

Y en el título del artículo pongo que es derrotado por Basquiat porque pensaba hablar del libro únicamente, hasta que esta tarde he visto dicha película dirigida por Julian Schnabel, un autor realmente peculiar y polifacético...

Fue uno de esos pintores rechazados por crítica y público allá en los años '80. Luego se hizo mayor y realizó su primera película basándose en la vida y obra de su colega Basquiat (perro faldero de Warhol, todo sea dicho de paso y por mucho que les pese a sus fans). Bueno, lo mejor del film es la camiseta de baloncesto que lleva Benicio del Toro y el personaje de Willem Dafoe. Lo peor.... Que el director tuvo que pintar cuadros imitando el estilo de Basquiat y utilizar suyos ya hechos para el film porque los familiares de Basquiat (al cual no le hacían mucho caso en vida pero sí una vez muerto y consagrado como un auténtico revolucionador del arte moderno) prohibieron bajo ningún concepto prestar obras del chavalote para la movie.

Es, gracias a este dato, por el que podemos fijarnos a lo largo de la película y ver algunas de las obras que Schnabel expuso hace muchos, muchos, muchísimos años en Madrid. Una colección llamada Parque del Buen Retiro o algo por el estilo.

En fin, una RESPETABLE PRIMERA película para un director que perdió algo de fuelle con Antes que anochezca pero volvió a encontrar un noséqué con su último trabajo, La escafandra y la mariposa.

Salud.

lunes, 25 de agosto de 2008

Cristo versus Arizona

Buscando la manera de descargar esta novela experimental del extravagante Camilo José Cela, he encontrado este foro de libros... Supuse que a alguien podría interesarle, no sé, hay millones de foros de cine, tropecientos foros de música... Es, relativamente complicado, encontrar un foro sólo de literatura (yo aún no he entrado a echar un vistazo)...

La novela que lleva por nombre el título de este artículo, es un trabajo experimental de Cela. Se trata de un monólogo que narra los hechos históricos (y mil veces llevado al cine western de la mano de directores como John Ford, John Sturges o Lawrence Kasdan) del tiroteo O.K. Corral. La parte experimental llega cuando uno va leyendo y no encuentra ningún punto seguido y/o aparte. Sólo hay uno en toda la novela, la cual tiene una extensión de más de cien hojas.

Al parecer, fue una idea bastante fallida del tito Camilo, una especie de ida de olla... Es por esto mismo por lo que me apetecía leerlo, pero tendré que robarlo en alguna librería (amén Bolaño).

Salud, el latín me persigue.

lunes, 14 de julio de 2008

Aventuras panhispanicas

El indio abrió en canal al cuy. El enfermo, temblando, miraba a un punto que prometía infinito. El chamán sentenció en Quechua una hemorragia interna, a la que vinculó la fiebre del moribundo. Acto seguido, y al apagar las brasas de la enorme hoguera, el nativo enfermo se levantó, con los ojos en blanco, y como el jarjacha más temeroso, comenzó a morder cráneos por doquier...

Este fue mi último sueño, fruto de la historia y de la magia del Perú -dijo el joven español al psicólogo afincado en La Punta-.

Bueno -respondió el viejo doctor-, es cierto que la estancia está siendo extraña y añora su patria, pero debe ser cauto en sus acciones y no dejar que los sentimientos florezcan a su antojo, debe controlar cada impulso, cada sentimiento y cada movimiento.

Ya, pero estos sueños son frutos de lo que viví, de lo que padesí... ¿Ve? El dejo aflora, doctor. Soy más peruanito que usté.

...

Jajajajaja! Pretendía escribiros una especie de historieta, como en unos artículos más atrás, pero soy incapaz, no tengo tiempo y me entra la risa, esa risa exagerada, casi histriónica o esquizofrénica... Acá en Perú todo es intenso, por eso resumo, no vayan a estresarse;

Viernes 8,00 a.m. - sábado 8,00 p.m.;

Viajamos desde Lima a Nasca (sí, Nasca con s). Fue bonito. Bueno, claro... Ocurrieron cosas...

"Escupo":

Visitamos Ica, Chincha, Paracas, Pisco y Nasca. Vimos zonas afectadas por el terremoto del año pasado, Reserva natural de Paracas, el candelabro de dicha ciudad y las Islas Ballestas en lancha, las líneas de Nasca desde el mirador situado en la carretera panamericana (no cogimos vuelo en avioneta porque querían timarnos), conduje por dicha carretera (sin pasaporte y sin permiso de conducir) una furgoneta con 12 personas, vomité también en la panamericana, mientras una diosa me reanimaba con sus caricias (esto ocurrió en un bus que nos llevaba de Nasca a Ica mientras gritaba como un energúmeno "que te jodan panamericanaaaaa", fruto de una borrachera a base de pisco, sin "sour", y con todo mi cariño. En serio), comí y bebí comida y bebida típica peruana, regateé sin mucho éxito unos souvenirs, dormimos en un hotel de Ica que dicen que se llama El Carmelo, pero que yo siempre dije El Caramelo, y por último, compré 7 libros por unos 17 euros;

Las venas abiertas de América Latina (Eduardo Galeano)
Hasta que me orinen los perros (Fernando Ampuero)
Entre la soledad y el amor (Echenique)
La amigdalitis de Tarzán (Echenique)
El secreto del mal (Roberto Bolaño)
La cuarta espada (Santiago Roncagliolo)
Fue ayer y no me acuerdo (Jaime Bayly).

17 euros, señores.

He leído parte del libro de Ampuero y parte del libro de Thays que compré en Lima. El primero es muy, muy, muy autóctono. Por eso creo que me está gustando. Me empapo de los lugares que nombra en el libro y algunos los reconozco perfectamente. Sitúo a los personajes e imagino las escenas con nitidez.

Thays es mucho más técnico, mucho más cuidadoso. Algo más profundo. Pero aún no he acabado ninguno. Espero giros intensos en ambas novelas. De los demás... Bien... Eran autores que ya había leído.

También empecé a Galeano. El problema de su libro (política-sociología-economía) es que es muy antiguo...

No encuentro nada de Sassone. Vallejo es complicado si no vas a una buena librería, como la primera que vi en Lima y que era igual de cara o barata que "en nuestra querida patria".

Poco más, que no quiero aburriros con mi viaje. A veces me da rabia utilizar el blog como un diario. Otros días me encanta.

Ah! Vi Braveheart en doblaje castellano neutro! Juuuuuuuuuas!

Y me han recomendado dos grupos de rock peruanos; Alivio y... Frágil. Del primer grupo no encuentro absolutamente nada. Del segundo algo (¿Bunbury y colegas 20 años más tarde? xD). Sólo queda escucharlos.

Salud.

miércoles, 2 de julio de 2008

Noctámbula transición...

Queda poco para la gran odisea. Queda poco para ir al otro lado del mundo y redescubrir, desde sus gérmenes, cine nacional (Pantaleón y las visitadoras, El bien esquivo, o la archiconocida, gracias a Yulifero y su extraña manía de mostrarnos el cine más casposo, Jarjacha, el demonio del incesto. Hay que reconocer que hasta hace bien poquito, el cine peruano ha sido un cine más bien pobre y algo flojo), literatura nacional (Echenique, Thays, Hidalgo, el extrañísimo y peculiar Felipe Sassone o el inmejorable Fernando Iwasaki. La literatura peruana... Mucho mejor que el cine, muchíiiiiiiiisimo mejor) y también descubrir algo de música nacional... Eeeeeeh... Bueno, la música nacional de momento la dejaré a parte hasta que no vaya allí y descubra algo interesante.... xD

No sé qué hora pondrá en la publicación de este atículo, pero ahora mismo, mientras escribo esta frase, el reloj marca las 2,25 de la madrugada del 2 de julio (o del 3, nunca me aclaré con eso de las madrugadas).

Escribiré desde aquellos lares. Lo mismo voy dibujando un itinerario en el blog. O una bitácora del viaje. O no escribo en un mes y medio. Quién sabe.

Quién.

Salud, brindaré por ustedes con un pisco-sour (bebida, por supuesto, nacional).

miércoles, 25 de junio de 2008

Quién te has creído que eres, ¿un trovador?

Cerca del chiringuito de mi broder, El Cuchitril (no confundir con el Cuchitril de Joe), a pie de playa, y mientras corría por la orilla del mar, me crucé con Villoro que me gritó, justo al ponerse a mi lado y corriendo con mi mismo ritmo, ¡NADIE LO DIJO!

Yo me asusté, claro. No lo comprendí. Gracias que mi broder conocía el cuchitril de Villoro, en el que tocaban todos los días The rhythm kings y donde sueltan chistes fáciles sobre Mike Jagger, pero justo esa noche, sonaba de fondo y en directo, La Orquesta de Satán.

Mi broder pidió algo en la barra. Se lo bebió y rompió el recipiente en la cabeza del barman, que en un principio parecía ciego (resultó ser tuerto).

En una esquina, oscura y húmeda, llena de humo de cigarrillos liados con tabaco rubio y papel transparente que no era celulosa, se encontraba Villoro rodeado por montañas de libros. Él leía la interesante (pero en mi opinión, fallida) novela Mercado de espejismos, de Felipe Benítez Reyes. Levantó los ojos, con las pupilas dilatadas y perdidas en laberintos que sólo él pudo descubrir, y al vernos salió corriendo.

Broder y yo salimos tras él por la puerta trasera del lúgubre bar. Nos separamos para que tuviera menos opciones de escapar. La duda crecía en mi interior sin poder saciarla, sin poder matarla ni rematarla con una respuesta convincente, una respuesta que diera sentido a esa frase lapidaria que tanto retumbaba entre mis sienes.

Broder se perdió en una cancha de baloncesto apostando pasta en un tres contra tres. Yo acabé entrando en un cine, también por la puerta trasera, justo por donde creí ver a Villoro.

Poca gente en la sala, oscura, tenue, con 3 ó 4 cabezas reaprtidas entre las butacas carcomidas por el paso aletargado del tiempo y del aceite correoso de palomitas sin sabor. En la pantalla, una escena de una película antigua; dos mujeres en una cocina, donde lo menos importante es cocinar.

Una sombra detrás de la pantalla, corriendo, buscando o mirando a ambos lados recorre el túnel audazmente. Mis piernas responden a un estímulo impropio de mi personalidad más extrínseca. Salen corriendo, con todo mi cuerpo detrás, hacia la sombra. Mi cabeza siente un golpe seco. Mis oídos tratan de grabar en dicho cerebro una frase que escuchan de una voz familiar... ¡NADIE DIJO QUE LO FUERA!

Un pasillo, ahora enfrente de mí, me brinda las oportunidades que jamás tuve. Puertas sin pomos. Pomos en el suelo. Rojos. Azules. Negros. Y muertos que los sujetan, cadáveres descompuestos que sus rostros gritan que les elija. No tienen boca. Villoro ríe descontroladamente, de forma omnipresente, como si fuera un loco cuerdo que piensa que ha ganado la batalla. La muchacha que veo al fondo de dicho pasillo sujeta cuerdas que se unen a los ojos vidriosos de los cadáveres. Se deja caer en una bañera llena de batido sabor fresa. Tira con fuerza de las cuerdas, que hacen levantarse a los cuerpos inertes conviritiéndolos en zombies. Broder lanza una pelota de basket.

Sé que debo elegir. Sé que no es fácil. Pero nadie dijo que lo fuera.

La escena comienza a ser negra y líquida.

Cualquiera es capaz de morir.

jueves, 19 de junio de 2008

Edad de siempre

Saltar. Levitar. Llegar a la pared. Agarrar con fuerza los ladrillos. Con zancadas, llegar a la ventana. Asomar la cabeza y ver, vislumbrar, sorprenderla. Compartir el último helado de limón que sacas de tu bolsillo que ya no pesa (porque ya no hay peso que cargar). Y sudando, temblando y con la sonrisa imberbe e inocente, pedir, de manera inconsciente y sin abrir la boca, una pupila milimétrica.

Esta noche estoy que me salgo. Me salgo de casilla. Me salgo por la derecha de mí. Por la izquierda, por arriba y por abajo. Me salgo y me vacío para llenarme de mí de nuevo y desde dentro, de todo y de todos. Es como si quisiera besarme desde las entrañas con los labios del mundo.

Ya ni me conozco, porque su acento me engaña, me esquiva, y las letras (29 símbolos malditos) con sus palabras (¿?) se apelmazan para decidir, solemnes, no salir. Si acaso, salir de afuera.

Y un reflejo cristalino engulle esas palabras (con sus letras, tan mías como tuyas, para después de saborearlas, vomitarlas.

Matarlas, sangrándolas, una a una, dolorosamente.)

martes, 17 de junio de 2008

En busca de un sillón Voltaire

Dentro de unos días (quien dice días, dice un par de semanas), el menda lerenda cruza el charco para ir a la tierra perdida de Martín Romaña. Espero encontrar un sillón Voltaire para traerlo a Espein (o los libros que cayeron gritando en medio del puerto).

Eeeeeem...

El otro día vi El incidente después de leer en blogs que era muy buena e imprescindible (incluso leía que era la obra más personal del director) o que era una auténtica bazofia sin ningún tipo de fundamento. Pues bien, después de encontarme con opiniones tan diversas y opuestas, he de decir que la película me pareció indiferente. Ni me gustó ni me disgustó. Un buen comienzo, un guión flojísimo (debido al argumento, ya que no se puede pedir más para una trama de este tipo, no esperemos conversaciones kafkianas ni kantianas ni hostias en vinagre en una peli postapocalíptica, apocalíptica o demás variaciones lípticas) y unos actores mediocres, porque ella podía haberse quedado en su casa.

Y bueno... La historia tan absurda de amor entre los protas me parece innecesaria para contar la idea principal de la peli. En fin, menos mal que no me gasté la pasta en este proyecto fallido de buenas intenciones e ideas...

Por cierto, un par de artículos más atrás hablé de Todo en un día, protagonizada por Maciu Broderick, y cuál fue mi sorpresa que, en una única escena de El incidente, aparece nuestro querido Alan Ruck. Me faltó un palmo para gritar Save Ferris!

xD

Cambiando de tema y ya que en mi último artículo hablé del mundo del cómic (muy superfluamente, lo sé, como siempre y con todo), me gustaría realizar una reseña de ese tebeo tan paseado (con demasiada pena y sin ninguna gloria) por bibliotecas, tiendas y demás lares...

Es pura esencia con la historia que cuenta dentro.

Me gustó muchísimo cuando, realizando un ensayo, cada uno pensaba que la banda tocaba la canción que individualmente estaban tocando, llegando a sonar tres, dos y hasta cinco canciones distintas a la vez. Por eso es la peor banda del mundo. O la mejor, según se mire.

También quiero hacer mención de ese extraño cómic que vi hace tiempo en una tienda y el cual estuve a punto de robar. No lo hice porque el misántropo que amaba a los filántropos apareció en mi mente y me dijo: NO! No lo hagas, solitario... Es políticamente incorrecto. Sólo has de robar libros de Bolaño (y a eso me dedico últimamente, a robar palabras del tito Roberto).

El cómic.

Y aprovecho al escribir sobre éste último tebeo para hacer un llamamiento a toda esa persona que admire o disfrute con Bukowski, ya que en centros comerciales que no voy a nombrar, se encuentra la película Factotum a muy buen precio. Siempre os queda pensar que la dirigió Bolaño y así le robáis las imágenes. Ya me encargo yo de sus letras.

jueves, 29 de mayo de 2008

Yo qué sé... Pues ventanas.. Una vez más

Una de cine; De profundis.

Maravillosa película hecha a base de pinturas al óleo animadas, con una impresionante voz en off narrando poesí y una música embaucadora. Muy buen trabajo del gallego Miguelanxo Prado. Sublime.

Una de arquitectura; Wright.

Dentro de un año se cumple medio siglo de la muerte de este icono e hito de la arquitectura. Se mayor logro, a mi entender, fue construir el Imperial Hotel aplicando lo nunca antes hecho, una base como de barro para repeler lo máximo posible los terremotos. Y vaya si lo consiguió. En el terremoto de 1923 fue el único edificio de la ciudad que se conservó intacto, aunque en la década de los 60 fuera demolido en casi su totalidad.

Me gustaría hablar de la arquitectura orgánica, de las tres etapas de este singular hombre (sobre todo de la segunda, que fue terriblemente oscura debido a la muerte de su mujer/antes amante y sus hijos en un incendio provocado de forma intencionada) o incluso de alguna de sus obras, pero me da pereza.

Reflexiono:

A veces me pregunto para qué cojones escribo en un blog si luego me da pereza. La vida es rara, como diría Vila-Matas.

Sigo escupiendo:

Una de bandas; recupero, en mi querido blog, esa canción (y por efecto-causa, esa banda que perteneció al indefinible movimiento new wave) que me tocó la patata (no sé muy bien por qué) al terminar de ver Chicos Monsters. Talking heads.

Una de libros; me encanta Firmin. Es... Tan...

¿Pretencioso?

Je.

martes, 20 de mayo de 2008

Las propiedades del cristal

AMOR CONVENCIONAL

No voy a cambiar el cielo por tu falda,

ni pienso acomodarme en el cojín

caliente y mullido de tus pechos.

Tampoco tus palabras servirán

para enterrarme en el consuelo

de un amor tibio y convencional.

Quiero sembrar mi fatiga en tu cuerpo,

pisarte los labios y no dejar de andar

hasta que el tiempo se nos someta.

Llegar a ti sólo ha sido empezar camino;

tu ombligo no es mi hogar sino el lugar

donde se esconde el sol que persigo.

Sergio Rodríguez

martes, 13 de mayo de 2008

El ¿imprescindible? descenso a los infiernos

Últimamente, de manera fantasmagórica a la vez que sensual, merodea por mi mundo la idea del descenso a los infiernos.

Dicho descenso implica múltiples acepciones, conjuros, mitificaciones orgiásticas y un eterno etcétera en el que sólo hay cabida para la duda.

Son múltiples los artistas que han descendido a la morada de Lucifer y luego han despegado como la espuma hasta el estrellato o la fama. Parece que venden su alma. Je.

Pero los que a mí me interesan son aquellos que han bajado a lo más profundo de las entrañas de la tierra, donde se han regodeado con el lodo, y por una u otra causa han perecido en el camino llegando, muchas veces, a suicidarse.

¿Cuáles son los motivos para que Ian Curtis se ahorcara? ¿Cuál era su infierno? Y más allá de eso, ¿el suicidio siempre tiene que ir ligado a ese descenso infernal o dicho viaje místico tiene que ir ligado al suicidio?

Es cierto que muchas veces ese descenso implica un refuerzo en la obra del artista o en su vida personal. Y si no, que se lo digan a Chuck Palahniuk (el cual tuvo que trabajar, entre otros trabajos, como mecánico de camiones teniendo en su [requerido por esta sociedad hasta la saciedad] curriculum vitae una licenciatura en periodismo), Mica P. Hinson (con una adolescencia y pasado propia del mayor yonki delincuente del barrio) o Johnny Ramone (delincuente en potencia en su juventud).

En el cine también han reflejado dichos descensos, viajes místicos en los que el protagonista ha vislumbrado el camino a la gloria. Nacido el 4 de julio refleja ese viaje y la rápida subida al mismo trono de la gloria. Es curioso, ya que en el cine, nos muestran ese descenso y el súbito ascenso de la manera más evidente y simple que podamos llegar a pensar, pero en otras ocasiones, como en El almuerzo desnudo, La escalera de Jacob o Johnny cogió su fusil, los infiernos son eternos, aunque no una condición relevante e imprescindible para el suicidio. Al menos en el argumento, claro...

También la literatura está plagada de casos en los que el escritor o la escritora han creado verdaderas obras de arte, novelas que se consideran joyas de la literatura, que no han sido reconocidas y dichos autores se han visto envueltos en los más oscuros paraderos de la mente humana. Toole (duele saber que has escrito una obra inmejorable y que la rechacen constantemente allí donde la presentes), Burroughs (la generación Beat merece un artículo aparte), Bukowski (infierno del que nunca salió) o el recientemente decubierto gracias a un amigo, Tristan Egolf.

En la música también el abanico es múltiple; (¿quizá, tenga que ver, el coqueteo continuo e infinito con las drogas siempre ligadas a la música?) Jim Morrison, Kurt Cobain, Jimmy Hendrix, Janis Joplin y los menos conocidos pero igual de buenos o mejores, Mark Sandman (no se suicidó de forma voluntaria, pero su personal e íntimo infierno fue atroz, donde las drogas recetadas fueron el pan suyo de cada día), Nick Drake (del cual, mi colega Kasker, publicó un artículo hace poco) o Jeff Buckley.

Muchos de estos viajes están rodeados de misterios, teorías, documentales y demás parafernalia. A mí, lo que realmente me interesa, es el dilema de los proscritos al propio infierno, esas personas (en concreto los artistas, ya sean escritores, músicos, actores, etc.) que renacen cual ave fénix y surge su obra como si de la nada apareciera. Y, cómo no, también esos otros artistas que se sumergen en las brasas de la soledad y la amargura para escapar de esa espiral con pólvora, fármacos o cuerdas atadas en forma de soga.

Queridos lectores, una vez más, este solitario con pipa y copa de coñac os abre una ventana. Una de miles. Pasen y descubran, por sí solos, el resto de la casa.

miércoles, 30 de abril de 2008

Henry David Thoreau

Una de las cosas que más me sorprendieron de la vida de este escritor, filósofo y naturalista, fue que renunció a pagar impuestos a su país, USA, porque dichos impuestos financiaban la guerra contra México. A raíz de este percance, escribió su obra La desobediencia civil, pero no sé hasta qué punto la desobedeció, ya que le condenaron a unos días de prisión por su negación a pagar impuestos (algo parecido, pero salvando las distancias, a lo que le ha pasado al tito Wesley Snipes), aunque supongo que lo "permitió y/o aceptó" por su condición de ciudadano y el rol que ello exige, todo ese rollo del deber ser y la sociedad y tal y pascual.

Thoreau merece la atención de mi artículo y su total protagonismo no sólo por ese dato biográfico que tanto me asombra y divierte (en el sentido más didáctico posible), sino también por una de sus obras más poéticas y brillantes, vinculada a la naturaleza, campo en el que fue un erudito y un verdadero apasionado.

La obra se llama Colores de Otoño, y como bien diría un amigo mío, este libro se podría resumir en una única frase; "un cuadro impresionista plasmado en letras".

Es un libro mágico, un libro en el que el autor nos narra y nos muestra un otoño (estadounidense) al que apenas somos conscientes, un otoño extraño y melancólico, un otoño inaudito...

Y es que... Seamos sinceros, sensatos y elocuentes... Los estadounidenses tendrán un país muy joven con apenas una historia moderna (de algo más de quinientos años) a sus espaldas, pero supieron adoptar su personalidad y su carisma en los paisajes, tan ricos y tan diversos a lo largo y ancho de todo el continente americano, ese maravilloso entorno que les rodea y al que ligan dicha historia moderna y su personalidad.

lunes, 14 de abril de 2008

Instrucciones para blindar un corazón

Combatir a la muerte en todos los frentes
y sobre todo
en el campo de batalla de tu piel,
allí donde los vencedores no usan palabras.
Hemos compartido
manos, viernes
y el lentísimo latigazo de vernos
frente a frente,
irreconocibles en la desnudez,
con los dientes como espejos reflejando la fiebre
de existir en los días.

Comenzamos la guerra sabiéndola perdida,
sabiendo que tarde o temprano
seríamos suburbios bajo el vendaval.

Como lo somos hoy.

José María Parreño.

miércoles, 2 de abril de 2008

Algo de cine, algo de literatura, algo de música... Intentemos ligarlo todo en uno

Me ha recordado mi compañero Kasker, ese gran actor que es Jude Law y las grandes películas que tiene, a la par que raras en ciertas ocasiones, dato que, personalmente, me atrae mucho. Entre sus mejores papeles destacan, en mi humilde opinión, el que interpreta en el remake de Alfie, donde borda su personaje y casi supera al veterano Michael Caine (¡qué leches! Para mi gusto, lo hacer mejor Law que Caine), El talento de Mr. Ripley (otro remake llevado esta vez de la mano de Minghella [¿Miñela? ¿Minguela? ¿Miñella?.. xP] con la que ganó una merecida nominación al Oscar) , Cold Mountain y Enemigo a las puertas, con la excepción de Breaking & Entering, de la cual no puedo opinar porque no he visto pero tengo muchas ganas...

Aquí os dejo un link en el que podréis ver escenas de películas y fotos (con la canción Hey, Jude de los Beatles de fondo, menudo guiño del creador del vídeo, ¿eh? Se ha estrujado el cerebro... xD) de uno de los hombres del año según la revista GQ de 2004, junto a Tom Cruise, anclado en una especie de pesada crisálida, y el mejicano Gael García Bernal, en pleno apogeo pre-fílmico, tanto detrás de las cámaras con Déficit, como delante de ellas con Pedro Páramo, versión de la homónima novela del mejicano Juan Rulfo y El pasado, también una versión cinematográfica de otra novela escrita por el argentino Alan Pauls, muy amigo, sea dicho de paso, del también escritor Ricardo Piglia, el cual debo deciros que estará en Madrid para unas conferencias en la Casa de América. Aquí os dejo el programa.

Tanto Pauls como Piglia, son escritores respetados, muy reconocidos (y críticos de cine, aunque Pauls mucho más sumergido en el mundo del celuloide) y personas bastante lúcidas. Ha sido un honor porder escucharles en el festival VivAmérica que se hizo hace menos de un año, aquí en Madrid.

Juan Rulfo es un escritor aparte, una especie de Bartleby, un mago de las letras...

Am! Se me olvidaba.. Algo de música... xD

¿Saben, queridos lectores, quién viene dentro de dos semanas a Madrid? Debo decirles que, si no tienen nada apuntado en la agenda para el jueves 14 de Abril, sepan que podrán ver guitarras envueltas en llamas, botellas de cervezas creando sonidos espectaculares, voces rasgadas que parecen traídas del mismísimo desierto de Sonora.. No.. No es un mago.. Es el incombustible Eric Sardinas, del cual dije algo en mi anterior entrada.

¿Saben quién irá seguro? xD