miércoles, 4 de noviembre de 2009

De Humanistas

Tres minutos de silencio; uno por el ínclito e inconmensurable actor (mejor persona) José Luis López Vázquez, otro por uno de los últimos humanistas que quedaban en el mundo, Don Francisco Ayala y en último lugar, pero no menos importante, une minute par la mort inespérée du Monsieur Claude Lévi-Strauss.

[No sólo por esto, sino también por la desaparición de los termómetros sin mercurio (en peligro de extinción) y porque la leche ya no se desborda cuando hierve a fuego lento en una cacerola y porque los niños de 14 años leen libros del barco de vapor en lugar de La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy o El conde de Montecristo, los humanistas del mundo deberíamos suicidarnos (por ejemplo)].

miércoles, 28 de octubre de 2009

Escalada

Nunca antes había sentido la necesidad de hacer algo que me relacionara directamente con la naturaleza hasta hace un par de años o tres. He probado (y algunas de las cosas las sigo poniendo en práctica); cuidado y plantación de árboles (fumigarlos, podarlos...), submarinismo (del 'light', no os penséis que he hecho algún curso), construir/deconstruir/moldear la propia naturaleza, senderismo, mountain bike..., pero ayer probé algo que jamás podré suplantarlo con nada; la escalada.

No había probado absolutamente nada que tuviera un contacto tan directo con la naturaleza presentando un reto doble; el autocontrol y la fuerza física hasta extremos inigualables. Me ha fascinado el hecho de sentirme enganchado (literamente) a una roca, de apoyarme en aristas minúsculas (y no es que yo sea muy grande, pero me ha resultado acojonante comprobar en mis propias cannnnnes la capacidad que los minúsculos puntos de apoyos que se buscan sostengan tanto peso) sintiendo ese contacto directo que tanto tiempo llevaba buscando... Mientras escalaba y buscaba los movimientos más económicos y rápidos (con mi poca experiencia, evidentemente), pensaba que estaba ahí solo, enganchado a la tierra de donde venimos, de donde hemos nacido y que es la base de todo lo que engendra este planeta; era como estar enganchado al vientre de una madre y volver a ser uno con ella.

Espero llegar a realizar una escalada, como mínimo parecida, a esta que os pongo aquí de la desconocida (para mí hasta ayer) Destivelle.

(Nada volverá a ser como antes)


jueves, 22 de octubre de 2009

Y el que se tenga por grande, que vaya al cementerio...


¡Menudo peliculón nos regala el gran Jarmusch! Me costaba creer las ingentes críticas negativas a este film, mi cerebro no dejaba de repetirme: "no te lo creas, ve a verla", y, efectivamente, no puedo creerme las miles de críticas desfavorables que le hacen a Jim Jarmusch y su nuevo film.

Es cierto que la percepción y la predisposición con la que uno va a ver una película es determinante a la hora de valorarla o criticarla, y no iba a ser distinto con The limits of control. La realidad, como bien dice el protagonista, es arbitraria, y todo es subjetivo, por lo que me dispongo a realizar una medio crítica (pero entera opinión) totalmente subjetiva y arbitraria.

La película se puede analizar desde dos puntos de vista totalmente distintos; uno de ellos, con el que yo me quedo y el que es más subjetivo, SPOILER es el simple hecho de interpretar la película como una crítica mordaz a la cultura interpretando el viaje realizado por Rimbaud (la cita del comienzo de la película es clave) y con el que se asemeja el viaje del protagonista (viaje hacia el sur, abandono absoluto de la cultura, símbolos, etcétera). Jarmusch se caga en todo, no deja títere con cabeza; desde la religión hasta la política pasando por el misticismo y por la migración, pero por encima de todo, se caga en el propio Arte. Las visitas en el museo Reina Sofía y la música son claves, al igual que la última casa en Almería, donde todos los adornos están tapados y lo único que se atreve a ver (y además, es lo único que él quiere ver porque ya sabe que nada tiene sentido) es el cuerpo desnudo de la chica, la muerte del arte está en la mente del protagonista, no quiere ver nada y sólo se compromete a vislumbrar lo único factible, la carne, la muerte personificada. El lienzo en blanco del museo se podría interpretar de la misma manera, el arte ha muerto y el protagonista llega a esa conclusión después de su viaje al sur. Es crucial, en mi opinión, conocer la vida de Rimbaud, parece un calco absoluto y la cita al comienzo del film es de vital importancia, diría más, es la clave de la película, ¡por dios!. Después, Jarmusch introduce miles de símbolos y detalles que afianza esta versión que interpreto; pedir dos tazas de café en lugar de una sola, los papeles que le entregan los personajes con claves (¿qué más da lo que ponga? No significa nada) y el sueño que tiene, sí, el sueño; creo que es clara la interpretación de una de las partes del film con la de un sueño, justo en el tablao flamenco de Sevilla. En la escena anterior el personaje se tumba en la cama y en la siguiente escena sale caminando, de noche, por la ciudad de Sevilla. Entra en un tablao flamenco y disfruta de la actuación (menos mal que no intentó reflejarlo Woody Allen) y es la única vez que sonríe en toda la película. Por alguna extraña razón, Jarmusch se ceba con todas las artes excepto con la música, dándole un soplo de libertad, pero no acabo de entender muy bien por qué... Quizá, divago, en relación al mundo perfecto y matemático que concebían los clásicos con la música, de hecho, con una cuerda de guitarra es con lo que mata al "Poder" (interpretado por Murray) que comercializa el arte. Todo, absolutamente todo, tiene un significado que encaja a la perfección con esta visión, la del viaje de Rimbaud y a su vez, los detalles personales que va introduciendo Jarmusch.
Pero la grandeza de este film, es que esas dos lecturas de las que hablo pueden hacerse simultáneamente y, de esta manera, ver dos interpretaciones de un mismo film. ¿Que la versión que os he contado no os ha gustado ni mucho menos os convence? Pues tenéis la otra, la más evidente y clara: película de espías en la que un africano es contratado para realizar el trabajo sucio. A través de pistas (como por ejemplo la pregunta que le realizan todos los personajes; "usted no habla español, ¿verdad?") llega a su destino final, hace el trabajo sucio y vuelve a su rutinaria vida como, por qué no, un inmigrante más (¿crítica a la inmigración? Se quita el traje de trabajo y se pone su chquetita con el símbolo del continente africano, de donde venimos, de donde nació todo lo que el hombre crea ahora). SPOILER.
Literalmente, me ha fascinado, me ha parecido un film acojonantemente valiente y sublime... Abran los ojos y disfruten de una película auténtica, de una crítica mordaz y firme, y si no, disfruten sencillamente de un film visualmente espléndido y una música más que interesante. El retrato que hace de Madrid, como el de Sevilla o como el de Almería, bien podrían ser de cualquier ciudad de cualquier país... Es decir, no quiero exagerar, pero de ningún modo muestra la Madrid más bonita ni la más fea, si no 'una más', al igual que Sevilla (aún saliendo la torre del oro) y Almería..., qué decir más que es la ciudad del descenso a los infiernos con ese desierto extraño y mágico, un descenso sutil y embriagador que nunca antes había visto en una película.
Absolutamente imprescindible. No hagan caso de las críticas, cada vez tienen los ojos más vendados (o eso, o yo me he vuelto totalmente chaveta).

Grande Jarmusch, grande, grande, grande.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Un hombre de suerte


Bien es sabido (y si no os lo confirmo yo) que nuestro amigo Malcolm McDowell se ha dedicado, en la mayor parte de su filmografía, a realizar películas de lo más extrañas y variopintas que uno se pueda imaginar (Curso 1999, Tren nocturno a Venecia, Tank girl, Los pasajeros del tiempo...) y ésta de la que hablo hoy tampoco iba a ser distinta. El argumento trata de un joven vendedor de café (McDowell) que se ve envuelto en mil y una historias hilvanadas entre sí en cisrcunstancias, la mayor parte de las veces, más o menos lógicas, pero otras son un poco forzadas y/o un poco surrealista (como la del hospital).

Aún así, la película engancha y ves la personal y sugerente crítica del director hacia el capitalismo, si es que a alguien le interesa la opinión de un inglés sobre el capitalismo, claro (pero ojo... Un director inglés que fue pionero con el free cinema británico y que en O lucky man puede verse perfectamente dicho estilo). McDowell trabaja bien, pero vamos, que son estos papeles extraños los que siempre borda y no le cuestan trabajo alguno. Je.

Curiosa tragicomedia para ver si no tienes nada mejor en tu filmoteca.

Buena B.S.O.

lunes, 12 de octubre de 2009

El hijo de Rambow


Divertida película que hace honor a la generación de los '80; el director Garth Jennings dirige una película con un elenco de actores jóvenes donde la amistad es el principal protagonista, la amistad de verdad, de esa que algo muy chungo tiene que suceder (es decir, morirse uno de los amigos o acostarse con su pareja) para que no se pueda perdonar ni el error más horrible y garrafal. Los chavales actúan muy bien, me ha gustado especialmente el macarrilla Will Poulter y reconozco que el gabacho tiene un par de puntazos graciosetes.

Una película maravillosa, sencilla, directa y emotiva, sin grandes pretensiones, sin gran presupuesto pero con una realización mágica y contundente y con el único objetivo que el de contar la historia de unos hermanos de sangre...

lunes, 28 de septiembre de 2009

El manuscrito encontrado en Zaragoza


Alucinante obra fílmica rodada por el polaco Wojciech Has, basada en la novela que escribiera el también polaco Jan Potocki. Cuenta las aventuras y desventuras de un capitán de las tropas napoleónicas en tierras mañas, con destino a Madrid, donde se cruza con dos princesas moriscas que le seducen y conquistan poniéndole distintas pruebas para demostrar que es el marido elegido. La película se divide claramente en dos partes; la primera es más oscura y terrorífica, mucho más mística y mágica que la segunda parte, que se centra en el humor y en las aventuras trepidentas de trotamundos por la España del XIX.
La primera parte me parece sublime, tanto el mosaico de personajes como las imágenes, el terror que infunde y que consigue infundir el director, o las propias historias dentro de las historias dentro de la historia. Indudablemente, esta primera parte se ve con determinación y con intriga, con ganas y con interés. La segunda parte da paso a unas historias dentro de una historia mucho más picarescas (me atrevo a definirlas así) donde el humor y los más variopintos personajes y circunstancias hacen presencia. Esta parte se me hizo un poco más pesada y aburrida, pero aún así me seguía intrigando el final de nuestro capitán de las tropas napoleónicas Alfonso van Worden.
No tengo ni idea de cómo será el libro, pero al ver la película, debe ser una mezcla entre Las mil y una noches y el Decamerón. La película me parece altamente recomendable, pero aviso que dura tres horitas, y aunque hay partes que pueden hacerse pesadas, creo que las actuaciones, las imágenes y los planos de la película, con un blanco y negro que le otorga mayor dramatismo y misticismo, junto con las historias dentro de la historia, merecen mucho la pena para cualquier amante del cine.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Muerte Swing

El panorama musical (como el cinematográfico o el literario en sus respectivos campos) no ahonda en publicitar esos grupos de música que prestan buenos sonidos a oídos ya acostumbrados a demasiadas cosas típicas y demasiados grupos malos. Es cierto que dentro de estas afirmaciones podríamos detenernos durante unas cuantas horas y con una buena taza de café dilucidar sobre qué es bueno, qué es malo o si lo más consumido es de buena calidad o de mala calidad, o si la percepción de cada cual es más erudita u objetiva que el que tiene enfrente... Pero no negaran que es sublime, casi orgiástico, tropezarse de vez en cuando con un buen grupo de música, y más aún si es nacional (para que luego digan que no hay nivel en España). Es grandioso, por tanto, descubrir joyas en bruto o pulidas, ya sean auditivas, ya sean visuales, ya sean táctiles, olfativas, gustativas... Disfrutemos, pues, durante veinte minutos;